Secretos etiquetados como ‘Comida’

La casa de mi suegra está asquerosa

Fecha publicación Diciembre 7, 2009 en la Categoría 26 - 30 años, Mujer por Dios Administrador

No hay nada más mugriento que almorzar en casa de mi suegra!

Es tan sucia la señora! El servicio puesto para comer con restos de comida pegada, vasos con mil dedos marcados, un perro maloliente en el comedor, el piso de la cocina todo chorreado…

Un día me sirvieron un té en una taza aceitosa, mi té quedó con gusto a aceite y lo peor de todo es que me lo tuve que tomar, ya que si me quejaba se lo podían tomar a mal! Pa’ que te cuento como está el microondas por dentro, la señora me atiende muy amable pero por favor: limpie su casa!

¿No ve que si me enfermo de la guata le voy a echar la culpa a usted?

Andreilla

Las sardinas son una mierda

Fecha publicación Septiembre 9, 2009 en la Categoría 31 - 35 años, Hombre por Dios Administrador

Ayer cocinando (cocino para mis almuerzos) elaboré con pericia unos deliciosos tallarines. En la mañana los recalenté, derramé la salsa de tomate y pensé que agregar. Recordé que tenía una lata de sardinas (nunca he comido sardinas en mi perra vida y no recuerdo en qué laguna mental andaba cuando la compré). Luego de tener el menjurje mezclado uniformemente, lo probé…

¡CASI VOMITO!, Dios, no existe nada mas malo que las sardinas.

Aun tengo en mi lonchera ese, o mejor dicho eso, que quiere parecerse a almuerzo. Estoy decidiendo si lo como, o lo boto, para poder comprar un par de completos con bebida….

¡Duele tanto botar las cosas cuando te sacas la mugre para comprarlas!

Aps, quise compartir con alguien mi dolencia, saludos.

PD: NO COMPREN SARDINAS, SON UNA MIERDA!!

Ric

La comida de la tía

Fecha publicación Agosto 26, 2009 en la Categoría 21 - 25 años, Hombre por Dios Administrador

Viví con mi tía los tres primeros años de universidad, y a decir verdad, la comida era horrible, no sé cómo, pero se las ingeniaba para darme puras mierdas asquerosas. Lo peor de todo, es que comía sólo para no morir de hambre, y si dejaba algo en el refrigerador, al otro día llegaba y no lo encontraba, porque, o se lo comía ella, o se lo comía su esposo o hijos.

Ya harto de esa situación decidí tomar cartas en el asunto: Ese día mi tía me llevó un plato de avena Quaker, como de costumbre la comida estaba asquerosa, pero no me importó y comí un poco.

Cuando ya no daba más, se me vino la idea a la cabeza, y cuando todos se acostaron, aproveché para echarme una paja, y eché todo el semen dentro del plato de avena (lo revolví un poquito para que pasara piola).

Victorioso y relajadito lo llevé al refrigerador y lo dejé, asumiendo que al otro día no lo iba a encontrar. Y así fue; me levanté tarde ese día, porque tenía clases en la tarde, el tema es que apenas salgo de la pieza, veo a mi tía saliendo con el plato de avena, y probando una cucharadita.

“Te dejé un poquito en la cocina, por si quieres.”, me dijo. Y yo con una sonrisa ganadora le respondí con un “Gracias, tía!”.

Ahora vivo en una pensión, y de vez en cuando me sirven avena, la sonrisa no se me quita de la cara por un buen tiempo.

Avena Quaker