Terapia psicológica

Quiero que me enseñen a meterme un pepino por el ano

31 - 35 años,Hombre corregido por Dios Administrador

Me gustaría experimentar 2 cosas totalmente nuevas para mí.

  1. Tocarme la glándula de la próstata, es decir mi punto G. Dicen que uno se toca ahí y sin masturbarse, o sea si tocarse le sale un chorro de líquido de excitación es como un “chorro”.
  2. Quiero colocar la cam y que una persona, de preferencia mujer, me indique cómo excitarme por el culo. Por la web vi que se meten un PEPINO en el ano, se excitan ene, hasta vi que les sale un poco se sangre. Claro, debe ser que se revientan el culo. Me gustaría que me dirijan como hacer eso por la cam.

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Terapia psicológica

No quiero ser marica

15 - 17 años,Hombre corregido por Negrita

Por favor, necesito ayuda.

Soy tímido y no me atrevo a hablar con otros. Tengo 15 y no sé qué hacer. Esto ocurrió cuando tenía 12: con un primo siempre jugábamos, nos reíamos e íbamos pa’ todas partes juntos. Él tenía 20 y lo pasábamos súper bien.

Un día estábamos en mi pieza y, como siempre, jugando a la lucha. Como hacía calor, estábamos los 2 en polera y short, pero algo pasó. De repente estaba encima mío, yo boca abajo y él empezó a moverse raro y sentí una cosa dura en mi parte de atrás. Yo me enderecé rápido y él se salió de encima mío y noté que su short tenía un bulto grande. Le pregunté y dijo “no pasa ná’, hermano” y ahí quedó todo.

Esa noche se quedó a dormir en mi casa, como siempre lo hacía. Jugamos un rato y me quedé dormido. Al rato sentí que me estaba bajando el short y sentí una cosa dura en mi culito. Me quejé y él me agarró, y me dijo que me iba a gustar y que no dijera nada, y que si lo hacía, le decía a mi papá que yo era un marica y que yo le estaba pidiendo eso.

Cuando me lo metió sentí mucho dolor y me puse a llorar. Le pedí que no siguiera, pero me apretó y amenazó con llamar a mi papá y contarle todo, y siguió moviéndose igual que cuando estábamos jugando. El dolor era muy fuerte y yo lloraba, y él empezó a gemir y hacerlo cada vez más fuerte, hasta que se quedó quieto. Me dijo “te callas, maricón, o les cuento a tus compañeros lo que eres”. Estuve 2 semanas botando sangre cuando iba al baño y con mucho dolor.

Después de esa vez no pasó nunca más nada, no se volvió a quedar en la casa a dormir ni nunca más jugamos. Ahora tengo 15 y me gusta una vecina, es simpática. Pero lo que me pasa es que en las noches me acuerdo de lo que me hizo mi primo y se me pone dura y a veces me masturbo, pero no quiero ser marica. A veces me dan ganas de morirme, no sé qué hacer.

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Terapia psicológica

Nunca sabrá que tiene un hijo conmigo

21 - 25 años,Mujer corregido por Negrita

Tuve un pololo desde el colegio. Pero la cosa se fue enfriando, así que entre webeo y webeo fui a ver a unos vedettos a la disco. Después del show quedaba abierto para que entrara todo el público a bailar y conocí a un weón. Yo era muy pendeja y claro, me enamoré a los 5 minutos. El loco me encantó con su cara, su voz y weás. Salimos de la disco, me llevó a su casa. Cuando entramos, en el living, estaba la foto de una mina y un bebé. Yo, la muy pelotuda, pensé “es su hermana”. Nos metimos a su pieza y al fondo había una cuna. Pense que allí dormía su sobrino cuando se quedaba en la casa. Empezamos a tirar, riiiico el weón, tenía la media herramienta.

El weón acabó y yo también. Nos quedamos dormidos abrazados y de repente entra una vieja gritando y tirándome el pelo, yo en pelotas y la vieja sacándome la frazada que yo agarré pa’ taparme. Entró otro viejo a sacarme la weona de encima. El pelotudo del mino, con la cabeza gacha mirando el suelo sin hacer na’, la vieja gritando que soy una puta y weás y ahí me voy enterando de que esa guagua era su hijo; la mina de la foto, la polola; y la vieja loca, la mamá.

Me vestí y arranqué de ahí, y me vino un bajón. El mino me gustaba más que la chucha… así que partí de nuevo a buscarlo a la disco. Apareció a las dos semanas, me pidió disculpas y salimos, me llevó a un motel y el weón no tenía ni uno pa’ pagar. Tuvimos que dejar la pieza e ir a vagar por la plaza.

Después me llamó por teléfono a la casa y salimos otra vez. Fuimos a dar al departamento de un weón que tenía la casa llena de plantas de marihuana, parecía selva. Culiamos en el baño y una vieja sapeaba desde la ventana del frente. Al mes de no verlo más y sufrir caleta por el culiao, no me llegó la regla. Y cagué. Me embaracé del pastel más pastel. Volví donde mi pololo oficial y le dije. Apechugó, sabe que no es de él la guagua. Menos mal que el crío se parece a mí, así nadie sospecha.

Después de como tres años, lo vi en el paradero. El weón llevaba la misma, pero la misma chaqueta que usaba el día que lo conocí, de hecho por ese detalle me llamó la atención. Iba con una mina que tenía edad para ser la mamá, pero era la polola. Nunca sabrá que tiene un hijo conmigo, ése es mi secreto.

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