Me encanta que me digan cosas vulgares

Publicado el Marzo 18, 2010 En 21 - 25 años, Mujer

Me encanta que me digan cosas vulgares, como por ejemplo: “¿usted es mi putita?”, “abre las piernas mi perrita buena pal´ pico”, “tómate toda la leche mi putita rica” y cosas así.

Yo sé que para algunos es común esto que cuento, pero recién desde los 18 que yo lo estoy experimentando así y me encantó.

No entiendo como no llego este hombre antes a mi vida. Él me satisface totalmente, además lo tiene grande… no soy exquisita en ese ámbito, sólo lo digo porque a la hora de hacerlo me gusta más y me hace sentir más cosas.

He tenido otras relaciones pero ellos eran un poco “comunes” si se puede decir así, sólo les gustaba lo normal: misionero, sexo oral y no se la jugaban con las fantasías que les pedía. Siempre que les preguntaba si tenían alguna fantasía me decían que no!

Bueno, ahora me dedico sólo a mi hombre y satisfacerlo en todo lo que quiera (fantasías, juegos eróticos, etc.)

Morenita

Tengo relaciones con mi mejor amigo

Publicado el Marzo 18, 2010 En 31 - 35 años, Hombre

Estoy casado y tengo dos hijos.

Tengo relaciones con mi mejor amigo desde hace más de diez años, cuando éramos compañeros de carrera.

Empezamos de a poco como hueviando, pero la wea nos gustaba porque los dos somos muy calientes y podemos hacernos lo que no hacen las mujeres. Me gusta mucho chuparlo y dar y recibir sexo anal, igual que a él. Lo que más nos gusta es hacer el 69. Aprendimos hace tiempo que necesitamos tiempo, paciencia y lubricación. La última vez fue en enero, íbamos a un “congreso”. Nos quedamos a alojar en un hotel, cada uno en su pieza, pero pasábamos la noche juntos dándonos placer.

Siempre la gozamos harto y a él le gusta que se lo ponga en 4 y después yo encima. A mí me gusta sentarme hasta que lo tengo entero adentro y después moverme hasta terminar, es muy rico.

Fenix

Excitación anal íntima, erótica y secreta

Publicado el Marzo 18, 2010 En 31 - 35 años, Mujer

Me casé joven y enamorada pero mi marido con el tiempo cambió. Ahora no se preocupa de mí y pasa casi todo el tiempo fuera de la casa y ya no me pesca para nada.

Hace unos meses camino al trabajo conocí a un vecino mayor también casado. Comencé una relación muy discreta con él y sólo conversamos por teléfono desde nuestros trabajos y si nos encontramos en el barrio donde vivimos ni nos miramos. Cuando nos encontrábamos solo fue conversar hasta que decidimos ir a un motel.

Mi principal temor era quedar embarazada pero al final cedí cuando me prometió que usaría condón. Desde el primer día el mostró un enorme interés por mi culito. Las primeras veces me lo besaba y acariciaba mucho y me decía que lo tenía divino. En los siguientes encuentros sus caricias fueron avanzando y me abría mis nalgas y me penetraba con su lengua, sentía rico que me metiera su lengua allí, era algo nuevo que me hacia gozar y que mostraba lo mucho que le gustaba.

Con el tiempo me penetró con un dedo ayudado con saliva hasta que un día me metió dos dedos, después me masturbó al mismo tiempo que me abría penetrándome con su pene el que entró sin dificultad a pesar que no lo tiene chico. Mi culito cedió fácil gracias al trabajo y la experiencia de este hombre.

Se cumplió mi ansiado deseo de recibirlo al natural y sin condón, usamos lubricante y soy yo ahora la que me masturbo mientras me tiene penetrada por atrás. Siento su penetración en mí día y noche y necesito encontrarme con él para renovar esa sensación. Es una excitación anal íntima, erótica y secreta.