hace como un año atras antes de csarme le puse los cuernos a mi actual mujer , lo que paso es que trabajo en una dependencia de carabineros y ahi llego a trabajar una jovencita de 18 años recien cumplidos a lo cual era mas rica que la cresta y yo me hice el lindo hasta que callo en mis brazos y nos dabamos duro tupido y parejo ahi mismo en la cocina donde nos preparaban el almuerzo, y lo peor de todo es que estabamos un dia como las 10:00 de la noche en lo mejor cuando llego mi jefe y vio luz en la cocina y fue aver si podia comer algo y nos pillo cuando se estaba tomando un heladito, ahi mismo el niño se achico quedando sin ganas de nada, despues de eso me llamo asu oficina y me dijo que para eso existian los moteles y que la cocina no era para eso, asi que desde ese momento ya no lo ahciamos en la cocina si no que en el cacino de oficiales sobre la mesa en la que ellos comian, lo unicoi malo de todo esto es que ella renunci al trabajo y yo ahi quede solo con el recuerdo de lo que hicimos durante casi 8 meses.
Una vez salí tan enojado de una prueba en la universidad (donde me fue como el culo), que me fui a meter a un barrio mas o menos brigido, onda buscando al tipico flaite angustiado que te sale a pedir plata y si no le das te cogotea.
El asunto es que apareció uno de dichos especímenes y me desahogue con el pobre infeliz, por que le di la paliza del siglo, nunca le había pegado a alguien, no sé porqué chucha lo hice. Y ahora veo la “campaña de piteate un flaite” me baja el cargo de conciencia.
Mi secreto es que soy la amante de un hombre casado, lo peor es que pudo ser mi marido pero se quedó con la otra por weas sociales y cobardía. Estoy mas enamorada que la cresta y no sé porque tengo la impresión que la persona del secreto XXXX es él.
Si en realidad eres tú, ¿sabes qué? estoy dispuesta a todo por ti, por algo sigo contigo, aunque te casaste, transgrediendo todas mis reglas, y sin miedo a que quede la cagada si te decides a que juntos seamos felices y no nos condenemos a ser unos desgraciados toda la vida… porque somos el uno para el otro, en la cama y fuera de ella.
…y sé cuanto te gusta mi boca… sobre todo en tu rico pene, y tragándome tu leche sabrosa y dulce.