Estoy casado y tengo dos hijos.
Tengo relaciones con mi mejor amigo desde hace más de diez años, cuando éramos compañeros de carrera.
Empezamos de a poco como hueviando, pero la wea nos gustaba porque los dos somos muy calientes y podemos hacernos lo que no hacen las mujeres. Me gusta mucho chuparlo y dar y recibir sexo anal, igual que a él. Lo que más nos gusta es hacer el 69. Aprendimos hace tiempo que necesitamos tiempo, paciencia y lubricación. La última vez fue en enero, íbamos a un “congreso”. Nos quedamos a alojar en un hotel, cada uno en su pieza, pero pasábamos la noche juntos dándonos placer.
Siempre la gozamos harto y a él le gusta que se lo ponga en 4 y después yo encima. A mí me gusta sentarme hasta que lo tengo entero adentro y después moverme hasta terminar, es muy rico.
Fenix
Me casé joven y enamorada pero mi marido con el tiempo cambió. Ahora no se preocupa de mí y pasa casi todo el tiempo fuera de la casa y ya no me pesca para nada.
Hace unos meses camino al trabajo conocí a un vecino mayor también casado. Comencé una relación muy discreta con él y sólo conversamos por teléfono desde nuestros trabajos y si nos encontramos en el barrio donde vivimos ni nos miramos. Cuando nos encontrábamos solo fue conversar hasta que decidimos ir a un motel.
Mi principal temor era quedar embarazada pero al final cedí cuando me prometió que usaría condón. Desde el primer día el mostró un enorme interés por mi culito. Las primeras veces me lo besaba y acariciaba mucho y me decía que lo tenía divino. En los siguientes encuentros sus caricias fueron avanzando y me abría mis nalgas y me penetraba con su lengua, sentía rico que me metiera su lengua allí, era algo nuevo que me hacia gozar y que mostraba lo mucho que le gustaba.
Con el tiempo me penetró con un dedo ayudado con saliva hasta que un día me metió dos dedos, después me masturbó al mismo tiempo que me abría penetrándome con su pene el que entró sin dificultad a pesar que no lo tiene chico. Mi culito cedió fácil gracias al trabajo y la experiencia de este hombre.
Se cumplió mi ansiado deseo de recibirlo al natural y sin condón, usamos lubricante y soy yo ahora la que me masturbo mientras me tiene penetrada por atrás. Siento su penetración en mí día y noche y necesito encontrarme con él para renovar esa sensación. Es una excitación anal íntima, erótica y secreta.
Vivo en condominio y, desde que salió del colegio, a la hija de mis vecinos se la culean todos los días, todos los santos días.
Puta la pendeja caliente, es hija única y mis vecinos trabajan, así que se queda sola todo el día. Yo tengo la oficina en casa y veo como llegan hasta 3 weones por día a darle como caja. Igual tiene unas tetitas grandes ¿Estaré picado?
Cuiden a sus hij@s, porque no pueden evitar que estén culiando como conejos, pero pueden enseñarles a evitar un embarazo.
¡Pendeja caliente! Ojalá hubiese conocido una así cuando era cabro chico. ¿Habrá salido a la mamá?