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Emborraché a mi mujer para que otro se la cogiera

Publicado por , Filtros: 36 - 40 años - Chile - Hombre

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Seguramente poco aliviará mi culpa descargar mi arrepentimiento aquí. Hay cosas que se hacen y ya no tienen remedio, cosas como esta que no podría contar a nadie jamás, nadie lo iba a entender, ni yo mismo sé como me atrevía a semejante locura.

Bueno, si lo sé. En primer lugar por llevar desde los quince años con mi mujer, diez de novios y casados desde los 25 años, ahora tenemos 38 y una niña de cinco años la que buscábamos un hermanito al empezar el año pasado. Tantos años juntos nos hacen tener cariño, amor y confianza y todo eso, pero también un mal sexo. A todos nos pasa, supongo: por mucho que hagas en la cama, en tantos años se hacen tantas cosas que es difícil que lo mismo te excite de nuevo, y las ideas se acaban y en nuestro caso como en el de muchos matrimonios se acabaron las ideas y el sexo era algo que se hacía una vez por semana, más bien por necesidad que por placer.

Yo calmaba mis ganas de un sexo mejor como muchos, viendo en Internet cosas morbosas que me excitaban y con las que me masturbaba, no entro en detalles si mi mujer estaba igual, o hacia a escondidas lo mismo que yo, son cosas que no se preguntan.

Aquellas cosas nos devolverían el placer en la cama, pero cada vez más morbosas, no se las podía ni contar a mi mujer sabiendo ya sus ideas, algo estrechas en cuanto a juegos peligrosos , y hablo de tan sólo hacerlo en una playa por la noche, cuando éramos novios si, eso de que nos pudieran ver hasta daba morbo, pero de casados y con una niña no se si sentó la cabeza más que yo o era la edad, pero eso le parecía una locura así que no se lo comentaba y lo guardaba para mí, supongo que este era el motivo que me llevaba a aquello .

Y las razonas la verdad es que fueron casuales, todo se juntó y supongo que vi la posibilidad y no me eche atrás , la aproveché y me lancé a la locura de la que ahora me arrepiento .

Pensando en dar un hermanito a nuestra hija ella dejó de tomar la píldora en enero del año pasado para que así se pasaran los efectos y buscar el embarazo en la tranquilidad en verano. Los cinco días de Semana Santa eran una ocasión ideal para empezar.

Fuimos al apartamento de mis suegros que tenían en la costa, cinco días allí solos pues mis suegros no iban, se iban a un pueblo donde tenían una casa y se llevaban a la niña.

El sexo era bueno pues el adosado de dos plantas nos daba esa libertad, abajo estaba todo y arriba sólo una terraza , un baño y nuestra habitación. En la tercera noche solos en la casa, arriba en nuestra habitación, lo estábamos haciendo sin apagar todas las luces y dejando abierta la terraza por el calor. En pleno polvo abrí los ojos cuando justo mi mujer estaba alcanzando el orgasmo y vi en la terraza de la casa pegada a la nuestra al vecino mirando. Por su cara y por como movía su mano, estaba masturbándose. Casi me cortó el orgasmo, y aún sin reaccionar mi mujer, recién alcanzado el placer, buscaba dármelo a mí, de rodillas en la cama. Ella se tumbó, cogió mi pene y me lo empezó a chupar para que gozara con el placer de su boca.

Ella tenía el culo hacia el ventanal, era como una de esas morbosas escenas que imaginaba en la intimidad cuando la falta de sexo me hacía masturbarme y ahora era tan real que aun casi sin creérmela lo iba aceptando y sintiendo morbo por algo real. Alcancé el orgasmo con más placer por aquello. Mientras, mi mujer no se enteraba de nada. Me besó y y me dijo que se iba a dar una ducha. Cuando se fue miré a ese chico allí,  aún sonriendo.

No le había dicho nada a mi mujer, no quería que se enterara porque se moriría de vergüenza, además del miedo de que los vecinos se lo dirían a sus padres.  Salí a la terraza a fumar, cerré el ventanal para que no entrara el humo y vi a aquel vecino, que sonriendo me dijo “menudo polvo te has echado”.

Ese chico, alto y con buen físico, parecía normal, pero en su cabeza algo fallaba. Tendría unos 22 años, y estaba con sus padres. Me felicitó por lo buena que estaba mi mujer, además de hablar con morbo del culo de mi esposa que miró masturbándose. Aún no me creía todo aquello cuando mi pene se movía de nuevo, excitado por cómo me hablaba. Le dije al chico que no importaba que nos viera, ni que la viera a ella, pero que mi mujer no podía enterarse. Dijo que no tenía novia y que la mía estaba buena, añadiendo que le gustaría hacer con ella lo que hice yo. Me preguntó si al día siguiente dejaría todo abierto también. El morbo podía conmigo y le dije que lo intentaría, pero que ella no lo podía ver.

Esa noche me costó pegar un ojo de la excitación que tenía, terminé por levantarme cuando mi esposa dormía y me masturbé en el baño pensando en ella con los ojos vendados y el chico mirándola desnuda. Al día siguiente no pude dejar de pensar en aquello todo el día. Buscaba la manera de volver a tener sexo con todo abierto, algo complicado. Pensaba en esto cuando, paseando con ella, compré un buen vino. Le dije que cocinaría yo, y mientras lo hacía ella se dio un baño de tina. Puse hasta velas en la mesa, le llenaba la copa de vino sin parar viendo que cuanto más tomaba más se animaba.

Después del café nos tomamos una copita de licor, viendo una película, y aprovechando los intermedios para traer más. Ella no bebe tanto, mezclas tampoco, pero le preparé un vodka naranja bien cargado y aunque estaba fuerte lo aceptó. Eran ya las doce y media, yo seguía dándole tragos. Empezó otra película, como si el destino me enviara una ayuda. Una pareja jugaba a algo parecido a una violación, el chico ataba desnuda a la chica a la cama, vendándole los ojos.

Le dije a mi mujer que podíamos hacer algo así de morboso. Como estaba borracha decía que sí. Nos besamos y subimos a la habitación donde las cortinas estaban abiertas y el cristal también.

Apagamos la tele y subimos arriba, a la habitación donde las cortinas aún estaban abiertas y el cristal también, pero ella no se preocupó de eso al besarla y decirle que íbamos a jugar. Ante la cama había un arcón de madera para guardar cosas con madera por arriba, cogí la manta de la cama y la doblé sobre la madera mientras se reía, y la llevé a él subiéndola de rodillas al arcón y apoyándose en la madera de los pies de la cama sacaba el culo para atrás riéndose porque el juego le gustaba.

Ya había pensado qué usar. Las tiras de adorno del armario (trozos de tela negros, ideales para el juego), que cogía y subiéndome a la cama, abría los brazos de mi mujer, que más borracha se dejaba y se reía, y ataba las muñecas con las tiras a cada lado de los pies de la cama, la besaba y me ponía detrás, vendando sus ojos y diciéndole que tenía que imaginar que un ladrón había entrado en casa y tenía que hacer todo lo que dijera, porque ser mejor que eso le haría daño, y riéndose decía que sí.

Vendé sus ojos y detrás la empecé a tocar, mirando para afuera, esperando que el chico otra noche mas estaría. La suerte estaba de mi lado, apoyado en el muro de separación, ya miraba y sonreía, le hacía el gesto de silencio y un gesto con la mano para que se acercara sin hacer ruido, por suerte lo entendió bien y pasó sin hacer ruido, mientras yo tocaba a mi mujer subiendo el camisón que tenía y mostrando su culito al chico que entraba en la habitación pisando con cuidado. Le decía que tenía un bonito culo y se reía al tocarla, notando excitación y placer en su respiración.

Tener al chico mirando me excitaba más y él se acercaba sin cortarse, su cerebro no era normal y con descaro acercaba su mano mirándome sin meter ruido. Él quería tocarla, así que aparté mi mano viendo cómo la suya acariciaba su culo, y en seguida mi mujer soltaba un gemido y me miraba sonriendo, mientras ella ni se enteraba que no era yo. Pero aquello me gustaba, ver cómo otro la tocaba, me excitaba y mi pene subía más, viendo cómo movía su mano con morbo en su cara. Ella gemía y yo ponía la voz a su mano diciéndole si le gustaba, gemía contestando que sí cuando el chico se arrodillaba y ponía su otra mano sobre su culo. Con las dos abrió su rajita y acercó su boca, metiendo su lengua y lamiendo hasta llegar a su vagina, donde metió la lengua entre sus labios vaginales. Mi mujer gemía más, descontrolada por el placer y pidiendo más, y el chico seguía mientras ella gemía llegando al orgasmo más rápido que nunca.

No sabía que era otro, era la borrachera o el juego lo que la excitaba más y llegaba al orgasmo, gimiendo sin parar hasta acabar. Cuando noté que acababa, toqué al chico, quien se separó, mientras le decía si quería otro orgasmo. Respirando fuerte, mi mujer contestaba que sí, apoyada en la madera, y yo tiraba de la camiseta del chico hacia arriba. Entendió que se desnudara, pues yo sólo tenía la parte de abajo, y aunque de eso no dije nada, él se quitó la camiseta, las zapatillas y el pantalón de bañador que llevaba. Desnudo, mirando aquello me quedé impresionado. El chico era alto, pero su pene en proporción no era más grande por eso, no sé por qué, pero además de tenerla más gorda, era más larga. Algo excitada, colgaba como una morcilla, siendo aún así más morboso todo ante mí. Se iba a la cama y yo le decía a mi mujer que ahora me tocaba a mí. Atada, sin ver nada y sin imaginar lo que hacía el chico de rodillas en la cama, acercó su pene hasta tocar su cara, tocó con él su nariz y ella sonrió abriendo su boca, buscó el pene y se lo metió, creyendo que era el mío en su boca. Entró y salió sin notar nada, la chupaba como si fuera la mía y viendo a mi mujer hacer eso al pene de otro hombre, no podía más, mirando cómo el pene de otro entraba y salía de la boca de mi mujer, más duro cada vez.

Ahora eran ellos los que lo hacían y yo el mirón que sacaba mi pene masturbándome. Apenas cogía mi pene y lo movía, sentía que me corría y ponía mi mano, corriéndome ante tal morbo al ver aquello tan real, en la mesilla cogía un pañuelo de papel y el chico me miraba y mi mujer la sacaba de la boca riéndose y diciéndome que se había puesto muy grande. Ella notaba algo, pero no tanto como para notar que era otra más grande supongo, y excitado aún, habiendo llegado, ya la decía que ahora la iba a meter. Su cara de morbo era un sí, haciendo un gesto al chico que se bajaba de la cama como si fuera yo y se ponía detrás. Puso una mano en su culo abriéndolo y con la otra colocó ese pene enorme y duro entre los labios vaginales de mi mujer. Yo me limpiaba y miraba, viendo cómo ella, deseando más placer, sacaba el culo hacia atrás y se movía, como una gata en celo deseando sexo. Apartaba el pañuelo y miraba gemir mi mujer, soltó el pene cogiendo su cintura y metiéndolo despacio, viendo cómo entraba todo mi pene, tembló como queriendo subir de nuevo. Excitado, vi cómo la metió del todo y mi mujer gemía al sacarla y meterla otra vez. Aquel chico empezó a follársela más rápido y fuerte cada vez, y yo viendo aquello me excitaba.

Ella gemía loca de placer, pidiendo más y avisando que se corría. El chico me miró con aquella cara, dijo con la cabeza que no y yo sonreía, sin entender que me decía que no podía más. Mi mujer soltó un gemido cuando apretó fuerte, vi entonces que el chico se corrió y ella lo hizo a la vez, follándola fuerte en el orgasmo de los dos y gozando como loca hasta el final. Apoyada, se recuperaba cuando el chico la sacaba goteando aún semen en su pene. Mirándolo sin asco y con un gesto y una sonrisa, me entendió, cogiendo sus cosas y desnudo, sin meter ruido saliendo por la terraza a la suya y desapareciendo, mientras yo cogía pañuelos y limpiaba a mi mujer y la desataba y la levantaba para apartar la venda y besarla con pasión, escuchando cómo ella me decía que había sido la mejor sesión de sexo que habíamos tenido en la vida.

Ella no se enteró de nada y nada más pasó ni allí ni después, aunque durante un tiempo lo deseaba. Era difícil otra oportunidad así, y cuando por fin se quedaba embarazada, esos morbos se me pasaban y sentía algo de arrepentimiento, pues era como engañarla y así fue. Supongo que el castigo fue ver nacer otra niña, no por buscar un niño, si no porque, aunque por suerte la niña era igualita a ella y hasta algunos decían tener mi nariz, yo viéndola sí reconocía aquellos ojos y la forma en algún gesto de aquel chico que lo hizo con ella y al que mi mujer no vio, ni los demás, por eso no le sacarían parecido, pero yo que sí lo vi lo tenía claro. Se me adelantó y fue su semen el que embarazó a mi mujer dándonos la segunda hija. Para mí es mía y nadie sabrá nada jamás, aunque yo me arrepienta muchas veces que la miro y me recuerda aquello.

marido arrepentido

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Comentarios

  1. Comentario por Ariel el 21/05/2013

    Me contas bien como fue..

  2. Comentario por Laura el 21/05/2013

    Amiga, no te apresures, siempre es mejor esperar el momento que te sientas comoda, aunque la curiosidad y las ganas de te esten matando. Yo tengo 28 año, perdi mi virginidad a los 23, si bien era la unica “fome” del grupo, no me quise apresurar, decidi que queria recordar ese momento con una bonita sonrisa, queria sentir que estaba enamorada, y que tambien me amaban de vuelta. Fue una bonita experiencia, y la guardo con mucho cariños, no estoy arrepentida de la espera, pues despues de ese momento, di inicio a mi vida sexual, y cada dia la disfruto mas, pues nunca me he sentido incomoda, ni he hecho nada de lo que me deba arrepentir, pues creo lo hice en el momento indicado y con el indicado.
    Un abrazo!

  3. Comentario por w estrada el 22/05/2013

    hola,yo soy de la idea que él te ah sido Franco, lo que desea, como mujer te aconsejo que pruebes porque es su fantasia, y de todos modos lo haría porque es su deseo.
    A mí me paso con mi novio me saco de onda cuando me dijo me sentí muy triste. Pero luego analice y yo lo amo y el a mí, y decidí aceptar contactamos a un amigo.
    Fuimos a un motel mi novio se metió al bano y yo me quede platicando con mi amigo en la cama, veíamos que tardaba mucho toque la puerta del bano y le dije soy yo mi amor. Abrió y me dijo quiero probar pero me da pena ayúdame entonces lo empecé a excitar y me dijo déjame ponerme tu ropa y apaga la luz. Yo me quede sin nada y me dijo espérame en la cama con el ahorita voy pero apaga todas las luces.
    Entonces salió del bano y me llamo estas ahí mi amor, le conteste si… entonces lo jale de la mano y le dije tranquilo yo t voy a guiar puse su mano en el zipper de mi amigo y le dije agarrala y la empezo a agarrar pero estaba temblando entonces le empeze a meter el dedo para que se animara entonces tomo mas confianza le sacamos el pene a mi amigo y le dije que lo besara y empezó hacerlo yo no podía creerlo necesitaba encender la luz para verlo y creer y le dije puedo encender la luz me dijo no, yo le dije por favor solo tantito entonces dijo esta bien, la encendí y lo chupando el pene de mi amigo, me sentí taaan mal que no lo podía creer pero disimule y solo lo animaba para que estuviera relajado mi amigo no me quitaba los ojos de encima pues nunca me había visto desnuda. Saben yo estaba mojadisima sin saber me éxito.
    Ahora comparto a mi amigo con mi novio, nos coje a los dos que rico

  4. Comentario por Kyriuu Mangekyo el 22/05/2013

    Chica mala, usa protección, eso te pasa por no protegerte, no me importa que sea tu hermano, sólo que te embarace, si queréis un hijo adoptarlo!!!!

  5. Comentario por kitty* el 22/05/2013

    .

  6. Comentario por Natacha el 22/05/2013

    Hola

    Vi tu aviso yo también travesti me quiero vestir de cual comuna eres tu? Tengo también ropa linda

    Natacha

  7. Comentario por A el 23/05/2013

    Yo también me siento asi te entiendo

  8. Comentario por manolo el 23/05/2013

    a mi tanbien me encanta soy travesty cuando estoy sola con el brasier y el calzon de mi esposa me siento la mujer mas feliz quisiera tener un hombre que tenga los mismos gustos para tratarnos como dos lesbianas tengo un brasier blanco con encajes en los filos y una tanga brasilera hermosa