Difícil de creer, juzguen ustedes mismos
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Tenía exactamente 22 años cuando comencé a pololear con mi señora, ella siempre me ha gustado mucho, para mi es muy atractiva y también muy apasionada a la hora del amor, por ello somos muy felices junto a nuestros hijos.
Ella es la segunda de tres hermanas, con las que no se lleva mucha diferencia en edad.
Yendo al grano, les cuento que me acosté con sus dos hermanas varias veces y en más de una ocasión fuimos tres a compartir el lecho. Hasta el día de hoy ella no lo sabe.
En una ocasión durante un verano nos reunimos nuevamente, siendo ya adultos y cada uno con su propia familia. En una de esas tantas conversaciones que tuvimos los tres, salio el recuerdo de aquellas apasionadas sesiones de sexo. Una de sus hermanas habló de lo bien que la pasamos en esa época, la otra dijo que fue una bonita experiencia de juventud. Nadie estaba arrepentido por lo hecho, pero cuando llegamos a los detalles simplemente nos matamos de la risa.
Todo aquello terminó cuando ellas comenzaron a pololear.
Actualmente con mis cuñadas somos muy buenos amigos y de esto hace ya casi 30 años. A menudo compartimos con sus respectivos maridos momentos familiares muy gratos.
anónimo
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Continúa con el secreto si quieres seguir siendo feliz con tu esposa… si se llega a saber, niégalo hasta que no tengas más remedio que admitirlo… mientras tanto, sigue siendo dueño de lo que callas y esclavo de lo que dices…