Me encanta el pico, pero no me gustan los hombres
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Finalmente me metieron una verga cuando tenía 23 años.
Desde jovencito había tenido experiencias sexuales con hombres y mujeres, pero nunca me habían metido toda la verga en mi culo. Mis experiencias con hombres habían sido que me la tocaran, que yo la tocara, juntar mi verga con la de otro hombre y apretarlas juntas con mi mano, y hasta que me pusieran la cabeza de la verga en mis nalgas y acabaran en mí, pero sin llegar a la penetración real.
Durante toda la adolescencia, fui muy caliente por los dos lados y soñaba con encontrar un hombre que me la metiera, pero no lo conseguía, así que comencé a penetrarme yo mismo con diferentes objetos que tuvieran forma de pico, pero eso no me satisfacía totalmente y seguía soñando con tener una verga verdadera penetrando mi recto hasta el fondo.
A los 23 años y viviendo en una ciudad diferente, una noche me puse a caminar por una calle famosa por que era punto de reunión de hombres buscando sexo. Era casi medianoche y a los cinco minutos de caminar por esa calle se paró un carro al lado mío y un hombre me preguntó si quería que me diera un aventón. Me subí al carro y me llevó a su apartamento, después de tocarme el paquete sobre la ropa y ver que no me molestaba. En su apartamento me preguntó si quería darme un baño en la tina y le dije que sí. Cuando me desnudé, él trajo un trago de ron y me ponía gotas del licor en la cabeza de mi verga, que ya estaba parada y me daba chupetones rápidos. Cuando me metí a la tina, luego de unos dos minutos, él vino y buscó mis nalgas con su mano. Yo estaba que reventaba de caliente y quería que aquel hombre me cogiera allí mismo, pero no se lo decía. Cuando encontró mi raya, y sin avisarme, me introdujo un dedo lleno de crema en mi ano. El dedo entro fácilmente y la penetración me puso a mil por segundo… Yo sabía que no había vuelta atrás y la única interrogante era que quién se cogería al otro primero.
Salí de la tina y los dos desnudos nos acomodamos en un sillón en una posición en que nuestras dos vergas quedaban juntas… él se movió un poco y la cabeza de su verga rozó mis nalgas… ¡que delicia más grande! No me pude contener y comencé a acercar mi culo más hacia él, y de repente en un movimiento mío la cabeza de su verga entró en mi ano con toda facilidad y luego toda la verga. Me sentí transportado al cielo con aquella verga bien dura, caliente y rectecita dentro mí, mi fantasía de muchos años se estaba cumpliendo. Cuando mi amante casual se dio cuenta que me la había tragado toda, me agarró las piernas y me las puso en sus hombros y me dio un empujón , metiéndome su garrote hasta el fondo: ¡Me estaba cogiendo como a una mujer! Yo sentía su verga entrando y saliendo y me sentía una puta completa. Lo malo fue que él, al tiempo que me bombeaba con su verga me agarró la mía y comenzó a correrme la paja… yo estaba tan caliente que pegué una gran acabada en su mano en pocos segundos. Una vez que hube eyaculado me saqué su verga y ya no quise seguir cogiendo.
En esos años todavía no aceptaba abiertamente mi condición de bisexual, y una vez que eyaculaba me daba vergüenza seguir haciéndolo con el hombre de turno. Mi marido de esa noche, que era un tipo de buen ver y de unos 25 años se molestó porque él también quería que me lo cogiera, pero yo no pude seguir, así que me llevó de regreso a donde me había recogido y yo caminé muy feliz hacia mi apartamento, todavía sintiendo en mi culo la sensación de su verga bien parada. Después de esa experiencia me han entrado varias vergas más, a pesar de estar casado y disfrutar el cuerpo de las mujeres totalmente, pero esas son otras historias que contaré después…
Solo para aclarar, a mí me encanta la verga de los hombres, ya sea en fotos, en películas o en vivo, pero no me gustan los hombres, o sea, no siento atracción romántica por ellos.
Bi-tal
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solo una palabra MARICON!
Menos mal que no me tocó editar esto, hubiera estado echando puteadas en todo el proceso. No te empapelo a chuchadas nomás porque me da flojera y no quiero hacerme mala sangre, maricón con todas sus letras.
No es raro sentirse atraído sólo por una parte del cuerpo en particular, lo cual da origen a los fetiches de apreciación corporal selectiva, tal como la atracción hacia los pies (muy común), los pechos, el traste, etc; en tu caso sólo vez al pico como santo de tu devoción y no al hombre completo.
Hijo de putaa weko conchetumare